Somos el puto Sonido de la Muerte
Ya tenemos local. Es un sitio amplio, ventilado, bien iluminado -tiene incluso ventana, cosa inaudita-. Lo compartimos con un grupo de jazz fusión, unos señores rondando la cuarentena que, si bien no son folkies (nuestro ideal de grupo compañero) parecen tan cívicos y razonables como se pueda desear. El sitio me pilla cerquísima y el barrio no parece una zona desmilitarizada. Próximamente haremos una batida de localización de Chino-Marts donde adquirir bebercio, compañero indispensable de cualquier ensayo.
Llevaremos los instrumentos este jueves. Pretendemos montar el tinglado antes de que acabe la semana. Los trastos son muchos; de momento y sin concretar modelo porque no me acuerdo:
Y como este hobby tan bonito que es la música cuesta dinero, mi nivel de pobreza antes Alarmante pasa al estado que yo llamo Jocoso. No saldré nunca más (sha-la-la), consumiré los libros en pdf y los tebeos en jpg.
En breve, fotos.
No hay comentarios. Si no me dejas un comentario, le haré algo muy feo a un caniche.
Los saltos de línea y párrafos son automáticos, las direcciones de e-mail nunca se publican, etiquetas HTML permitidas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>