La larga espera (I)
La quietud en la cabina de mando es absoluta salvo por el leve rugido del acondicionador y el repicar de la lluvia. Tras la sección poligonal de cristalacero miro al mar embravecido; el estallido de las olas se confunde con la tormenta al romper contra las rocas.
-Las sondas han vuelto, Tovarisch -informa mi asistente IA-. […]