La larga espera (I)
La quietud en la cabina de mando es absoluta salvo por el leve rugido del acondicionador y el repicar de la lluvia. Tras la sección poligonal de cristalacero miro al mar embravecido; el estallido de las olas se confunde con la tormenta al romper contra las rocas.
-Las sondas han vuelto, Tovarisch -informa mi asistente IA-. Los resultados del scanner son afortunados. Estoy mostrando el informe detallado por su panel.
-Gracias, Nova -respondo a la ubicua presencia. Me he acostumbrado a ella de tal manera que no hago distinciones de cortesía entre la IA y cualquiera de mis consejeros de carne y hueso. De hecho, la compañía de Nova es a menudo más satisfactoria; posee una aguda intuición a la hora de complacerme cuando deseo silencio.
Observo acumularse la cascada de cifras y datos, saboreando cada hilera como si fuese un delicioso bocado de steak tartar. La espera ha concluido. Cambio a la pantalla del comunicador y susurro el código de los astilleros orbitales Karina 1917. Pasan unos segundos. En el exterior, una pareja de spetsnaz hace su ronda, las vibropicas enhiestas. Otro manosea su cuchillo de combate, apoyado en el muro del Komitet. Saben que mis promesas y arengas de las últimas semanas no eran yakgovno, y están impacientes.
-A sus órdenes, Tovarisch Kommisar -crepita el comunicador-. Dedico un ademán de asentimiento a mi joven Jefe de Armadores.
-Ya sabes lo que quiero, Klaus. ¿Cómo vamos?
-El Novotnyk III está listo y orbitando junto a la flota, tovarisch. Garantizo un tiempo inferior a un día para que el Nov IV se reúna con ellos. Como sabe, los Novotnyk I y II han fijado el tiempo de tangencia orbital para la siguiente rotación. Será una reunión… precisa, señor.
-Exactamente lo que espero, Klaus. Felicita a tus hombres -sonrío con sinceridad-. Estáis haciendo un gran trabajo ahí arriba. Do cvidanija, tovarisch.
-Do cvidanija, Tovarisch Kommisar-. La transmisión se corta y el centro de mando vuelve a quedar mudo.
Despliego la proyección orbital, y mientras se atenúa el techo halógeno un pulsátil resplandor rojizo baña la estancia. Decenas de iconos en baja poligonización recorren líneas discontinuas que se entrecruzan y bifurcan, derroteros virtuales que envuelven la esfera planetaria en una ominosa coreografía de luz.
-Reunión en 0.92 R, tovarisch -me informa la IA-. Tiene 2 horas para hacer los preparativos. Desea algún refrigerio antes de comenzar los tests de cero-g?
-Por supuesto, Nova -asiento complacido-. Mientras tanto, por favor, ponme esa pieza de Brahms.
Un comentario. Si no me dejas un comentario, le haré algo muy feo a un caniche.
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Mayo 25th, 2005 @ 10:46 pm
qué bueno, creo que he estado ahí… por un momento…