Distasterware

Fotos tomadas en la exposición Four Horsemen of the Apocalypse, en la Shooting Gallery de San Francisco, de la obra del artista enfermo Charles Krafft. Entre sus creaciones hay Kalashnikovs de porcelana, conejos fumadores o una tetera de la cabeza de Hitler. Me gusta pensar que el propio Führer se comunica con él a través de los desagües de su casa.

Bastante del mal. Visto en boingboing.
6 Comentarios. Si no me dejas un comentario, le haré algo muy feo a un caniche.
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Noviembre 28th, 2005 @ 11:25 pm
http://www.gone2thedogs.com/index.html?game
Noviembre 30th, 2005 @ 3:34 am
Te gustará esto, es muy probable que ya lo conozcas, está ahí nuestro amigo Boyd Rice.
http://www.unpopart.org/
A mí me hace especial gracia ésta:
http://www.unpopart.org/artworks/gx/think_different2.jpg
Diciembre 1st, 2005 @ 2:44 pm
Menudo tipo Mr. Krafft… me da miedo.
Diciembre 4th, 2005 @ 5:55 pm
Tuve hoy un extraño sueño sobre un ataque zombi. En un primer momento era yo la víctima del ataque, la ciudad estaba completamente atestada y no había salida posible. Era tan angustioso que en cuanto desperté me puse a reflexionar seriamente sobre lo acostumbrados que estamos a contemplar en una pantalla cómo a una señorita le arrancan un trozo del encéfalo ante la mirada de sus hijos, mientras nos lamemos los dedos aprovechando las últimas migajas de la bolsa de gusanitos, sin un mínimo gesto de afectación, sin fruncir ligeramente el ceño siquiera, empatía cero. Pero eso es lo de menos. En la segunda parte del sueño, mi identidad se desdobló y tomé a la vez el papel de víctima y depredador. Mi angustia por escapar se mantenía, pero al mismo tiempo mi conciencia estaba dentro de uno de los no-muertos, y he aquí lo que vi y sentí:
Me recorría una SED insoportable, como si llevase meses enteros sin probar una gota de agua y mi cuerpo estuviese a punto a deshacerse como la ceniza de un cigarro. Sentía a mi alrededor la presencia de los humanos que huían aterrados, los sentía como seres luminosos, podía ver con claridad el resplandor celestial que desprendían sus cuerpos, sus fluidos vitales, lo veía con una claridad total sin necesidad de utilizar para nada mis ojos podridos. Yo era un torrente de pulsiones, y sabía visceralmente que enterrar mi cara en el cuerpo de alguno de aquellos seres luminosos colmaría mi necesidad, sería un acto purísimo, con el poder de mil orgasmos. No recuerdo haber llegado a dar un mordisco, y hacia el final del sueño el protagonismo era casi por completo de uno de los humanos que conseguía encontrar una salida hacia los bosques.
Diciembre 4th, 2005 @ 6:27 pm
Joder, qué bonito esto de los blogs de vez en cuando.
Señor gordopilo, reciba mis calurosas palmadas en la espalda, un café caliente y hasta un abrazo. Ha elaborado usted bajo el formato ‘contar un sueño’, de común aburrido y sonrojante, una fascinante reflexión sobre el hambre no-muerta.
Me dicen mis contactos de la Facultad de Estudios Necrobiológicos que tienen una cátedra libre, que si quiere el puesto es suyo.
Por cierto, le solicito permiso para poner su comentario en un post y vanagloriarme de mis lectores. Le daré crédito y haré público su estátus como comentarista del mes.
Diciembre 4th, 2005 @ 8:59 pm
Pues claro, pues claro! Es un placer compartir estas vivencias con quien sabe valorarlas.