Robonova

Febrero 15, 2006 @ 12:47 pm

Me tiene fascinado este vídeo de robots jugando al fútbol. Y eso que odio el fútbol.


Se trata del robot comercial Robonova, de aspecto increíblemente molón, y caro como su puta madre (900 euros). Más información aquí.


Ni siquiera me molesta que sea naranja a cachos

Si no tuviese tantos hobbys con los que procrastinar al mismo tiempo, me pedía uno ya mismo. Viéndolo, el Lego Mindstorms se le antoja a uno más juguete que nunca. Por cierto, en otoño sale la versión 2.0, en el número de este mes de Wired lo cuentan casi todo.

La femme Nikita

Febrero 7, 2006 @ 11:10 pm

Los lectores asiduos de esto ya saben que me gustan mucho las arañas y que en el pasado tuve una mala experiencia con ellas. El tiempo ha hecho su efecto y tras un período de reflexión de varios años, he decidido que es momento de redimirme y volver a retomar la aracnofilia como es debido.

Desde hace una semana tengo una nueva amiga. No es que ella lo sepa; sólo entiende de calor, luz, microcambios en la densidad del aire y su propio apetito. En su enorme terrario, me obsequia con paseos y florituras mientras desde el otro lado del cristal yo la observo durante horas y le sacrifico grillos despistados. Por primera vez, creo, voy a usar el nombre real de un aludido - aludida en este caso: se llama Nikita. Como la femme Nikita, esa que mataba con los tacones puestos.

Un científico gafotas la llamaría Poecilotheria regalis, y un aficionado menos pedante diría ‘Ornamental de la India’. Yo intento no llamarla a menudo, al menos en alto. Las arañas detestan las vibraciones innecesarias (las de la voz, por ejemplo), y al fin y al cabo tampoco iba a dar muestras de entenderme. Dicho sea de paso, prefiero no arriesgarme porque si algún día lo hace me mearé en los pantalones.

Y ustedes dirán ¿a qué viene todo esto? Pues a que he pensado que no es mala cosa inaugurar una sección dedicada a los arácnidos en general y a mi tarántula en particular. Así tengo una excusa más para escribir aquí. Quiero quitarme de encima la maldita pereza, que a este paso ni conquista galactica ni hostias. Espero que la mayoría de los que me lean compartan mi afición por las cosas de ocho patas: pienso poner fotos ajquerosas de vez en cuando.

Hoy pretendía escribir el primer artículo con datos, hechos y cifras, pero he divagado y resulta que se me va el tiempo. Les dejo no obstante con una bella foto del animal, para que se vayan conociendo.

Que duerman bien.

Robots Olvidados (II): Killbots

Enero 27, 2006 @ 5:12 am

Ahá! Pensaban que me había rendido a la evidencia: ningún ser humano con dignidad puede dedicarse a escribir tanta mierda seguida sin darse cuenta tarde o temprano de que es mejor dejarlo.

Pero yo no soy humano y tampoco tengo dignidad de ningún tipo. Por eso traigo bajo el brazo la primera entrega de mi prometido especial por fascículos sobre robots cinematográficos que nadie conoce. Podré ser lento, pero no mentiroso. Y ahora, contemplen el poder de KILLBOTS.

Película
Chopping Mall (Killbots) (1986)

La Historia
Tres jóvenes en pleno estallido hormonal deciden pasar la noche con sus ligues en la tienda de muebles del centro comercial donde trabajan. Desconocen que el nuevo sistema de seguridad de las instalaciones consiste en una patrulla de robots vigilantes de última generación. Su programa a prueba de errores les impide hacer daño a un ser humano; nada que una tormenta de rayos no pueda solucionar…


Qué mal podría suceder a unos mozos tan aguerridos?

Datos técnicos
- Nombre comercial: Robot Protector 101, de Secure-Tronics Unlimited
- Propulsión motorizada mediante oruga
- Velocidad máxima: más que tú corriendo (salvo que la escena requiera tensión)
- Armado con cañón láser, pinzas cortantes extensibles y táser de cable
- Memoriza hasta siete (7) frases
- Lector de código de barras (al fin y al cabo trabaja en unos grandes almacenes)
- Sistema de reconocimiento sexual (capaz de distinguir entre hombres y mujeres)
- Armadura desconocida, pero notable (desvía balazos de Magnum 44 a quemarropa, sin dejar marcas)


A caballo entre lo letal y lo absolutamente mortífero

Por qué mola este robot
Para empezar, viene en unidades de tres, capaces de conectarse via red wireless. Sus protocolos de cooperación les permiten usar tácticas de ataque complejas como la fila india o la embestida salvaje en línea recta haciendo ruiditos.

Son perfectamente dóciles en circunstancias normales, aunque sus chips tienden a volverse inestables si por ejemplo se va la luz, hay una subida de tensión o alguna otra circunstancia completamente improbable. Y por “inestable”, me refiero a “furia psicópata mecanizada porque sí”.

Otro punto a destacar es el empeño en trascender los límites de su Inteligencia Artificial. Esta cualidad le convierte en un trendsetter capaz de crear escuela con frases post-asesinato como “Gracias, que pase un buen día”. Máquinas menos creativas no han podido evitar copiar esta clase de cinismo, del que hacen gala modelos posteriores como Robocop.

Como ya he mencionado distinguen entre hombres y mujeres, tendiendo a perseguir a estas últimas más despacio que a los primeros y como recreándose. Un elemento característico de esta subrutina es el tiro no letal.


“Te disparo en el culete, porque has sido mala, bzzt”

En el resto de los casos, el robot desarrolla un patrón que voy a llamar elípico, y que está inspirado en el método operativo de los agentes de la Guardia Civil durante la España preconstitucional. Así pues antes de ejecutar su cometido, el Robot Protector 101 da un rodeo de índole analítica. Explicada de modo sencillo, la secuencia es: te molesto / te pido la documentación / te vuelvo a molestar / te pones tonto / te elimino.


Rutina de mosqueo #67.
Me espera la muerte al darme la vuelta? Bah, seguro que no.

Maldad
Extrema (10/10).

Debilidades
- La pintura de colores. Vertida bajo las orugas, resbala.
- Los espejos. Su laser militar rebota en ellos, ya que el laser como todo el mundo sabe está hecho de luz… si esto no pasa en otros filmes que han visto, es porque carecían de realismo y coherencia.
- Las pendientes inclinadas, y en menor medida las escaleras mecánicas.
- Los maniquíes femeninos. El sistema de puntería no puede evitar centrarse en según qué formas curvilíneas, perdiendo la capacidad de identificar amenazas más graves por pura distracción.

Bonus points
El cartel de la película es absolutamente acojonante, siendo uno de los elementos clave una mano mecánica jebimetal que por supuesto no sale luego. La banda sonora oscila entre el tecno-pop y el aporreo creativo de teclado Casio, aunque no estoy seguro de que sean cosas distintas. En cualquier caso, la necesito.

El punto irónico que dije antes no es lo único que se adelanta a su tiempo. Hace unos meses repasé una bonita escena de Robocop 2 que está sacada directamente del comienzo de este filme. El guión, por momentos, alcanza cotas de genialidad total.

- Estas cosas leen nuestras mentes.
- Ah sí? Pues como lean la mía…

La repanocha, no? Por cierto, uno de los guionistas había trabajado en G.I. Joe y Transformers. Si esto no es un punto extra, que me caiga un rayo (o mejor no).

¿Dónde la consigo? La quiero ya!
Aquí, amigo mío, aquí.

En fin, espero que les guste esta maravilla de la técnica. Y no se olviden de salir del centro comercial antes de la hora de cierre. Porque si mueres junto al Starbucks Coffee, nadie puede oir tus gritos.

Insectos

Enero 25, 2006 @ 2:29 am

“Psychiatrists [say], that, from childhood nightmares to adult schizophrenia, the insect is a common fixation on the human mind - partly because his face seems so evil, partly because he is so indestructible. Compared with Man, we have to admit that the insect does not display what we can describe as intelligence. But don’t feel too proud about that, because where there is no intelligence, there is also no stupidity. Without the burden of intellect, emotion or individual identity, these creatures were given something we weren’t: the knowledge that they must work together to create the elusive utopia - the perfect society.

Man will point to nature, claiming War was meant to be. But here they died with reason - through selflessness, not greed. In fighting the insect we have killed ourselves, polluted our water, poisoned our wildlife, permeated our own flesh with deadly toxins. The insect becomes immune, and we are poisoned.

In fighting with superior intellect, we have outsmarted ourselves. Of the billions of living things on Earth, only Man ponders his existence. His questions lead to torment, for he is unable to accept, as the insects do, that life’s only purpose is life itself.”

- Doctor Hellstrom, en The Hellstrom Chronicle (1971)
 

Graffiti

Enero 16, 2006 @ 3:14 am


Con todos ustedes, el fabuloso Robert Banks

I can give no adequate description of the Horror Camp in which my men and myself were to spend the next month of our lives. It was just a barren wilderness, as bare as a chicken run. Corpses lay everywhere, some in huge piles, sometimes they lay singly or in pairs where they had fallen. It took a little time to get used to seeing men women and childen collapse as you walked by them and to restrain oneself from going to their assistance. One had to get used early to the idea that the individual just did not count. One knew that five hundred a day were dying and that five hundred a day were going on dying for weeks before anything we could do would have the slightest effect. It was, however, not easy to watch a child choking to death from diptheria when you knew a tracheotomy and nursing would save it, one saw women drowning in their own vomit because they were too weak to turn over, and men eating worms as they clutched a half loaf of bread purely because they had to eat worms to live and now could scarcely tell the difference. Piles of corpses, naked and obscene, with a woman too weak to stand proping herself against them as she cooked the food we had given her over an open fire; men and women crouching down just anywhere in the open relieving themselves of the dysentary which was scouring their bowels, a woman standing stark naked washing herself with some issue soap in water from a tank in which the remains of a child floated. It was shortly after the British Red Cross arrived, though it may have no connection, that a very large quantity of lipstick arrived. This was not at all what we men wanted, we were screaming for hundreds and thousands of other things and I don’t know who asked for lipstick. I wish so much that I could discover who did it, it was the action of genius, sheer unadulterated brilliance. I believe nothing did more for these internees than the lipstick. Women lay in bed with no sheets and no nightie but with scarlet red lips, you saw them wandering about with nothing but a blanket over their shoulders, but with scarlet red lips. I saw a woman dead on the post mortem table and clutched in her hand was a piece of lipstick. At last someone had done something to make them individuals again, they were someone, no longer merely the number tatooed on the arm. At last they could take an interest in their appearance. That lipstick started to give them back their humanity.

Extracto del diario del Teniente Coronel Mervin Willett Gonin, condecorado por Servicio Distinguido, que formaba parte de las primeras tropas británicas que liberaron Bergen-Belsen en 1945.
 

Guerrilla conversacional

Enero 5, 2006 @ 2:35 pm

Enlazo este artículo sobre técnicas de discusión agresiva. Muy instructivo. Aquí les pego un ejemplo que me he molestado en traducir.

TIRO FÁCIL

Esta técnica requiere conocimientos previos acerca de algún evento vergonzante o doloroso de la vida de la otra persona. Es posible hilar dicho conocimiento en un comentario de modo que perturbe a la otra persona sin alusión directa. La palabra o frase clave se arroja como una granada para vergüenza y humillación del otro.

- “Como era aquello que solía decir tu ex-mujer?”
- “No discutimos ya esto antes de que empezaras tu programa de desintoxicación?”

Es ideal para aquellos a los que, como a mi, les gusta desenmascarar al imbécil de la habitación, aunque a veces eso signifique acabar señalándome diciendo “Ajá!” y despues golpearme en el estómago. Así aprenderé!

Sigo con la vagancia en un punto entre moderado y alto. Disfruten de sus vacaciones y lean mis enlaces, que no son yo pero menos da una piedra. No?

Epifanía catódica

Diciembre 24, 2005 @ 6:30 pm

La noche me sorprendió frente al televisor, atrapado por el Discovery Channel. Yo contemplaba sin pestañear la restauración de una ranchera Ford del 65 que estaba llevando a cabo el equipo de Overhaulin’. El trabajo era un encargo de la esposa del dueño, un ex-Navy Seal llamado John. Este había perdido a un camarada en combate. Se llamaba Mitch y la ranchera había sido suya. Cuando murió, John la tomó a su cuidado y eventualmente comenzó a llamar ‘Mitch’ al propio vehículo. Durante el programa, engañan a John haciéndole creer no sólo que la ranchera ha sido robada sino que la aseguradora no piensa darle más de 3000 dólares por ella. El clímax llega cuando el ex-marine está a punto de empezar a repartir alegría en forma de fracturas cervicales. Uno de los presentadores descubre la broma y llevan a John al taller donde le espera la gran sorpresa. Cuando el tipo ve el resultado de la restauración lo único que puede hacer es repetir ‘Dios Mío, Dios Mío’. El primer vistazo al interior del coche hace que John casi pierda el conocimiento: sobre la guantera, un pequeño rótulo en estilizada tipografía años 50 reza ‘Mitch’.

Aquello me pilló completamente de improviso y me puso en un estado emocional espantosamente vulnerable. Aquella ranchera, aquella gente a la que no conocía de nada, era lo más bello que había visto en mi vida. Quería ser su amigo e irme con ellos a dar una vuelta y a mirar las estrellas y a acordarme de Mitch. Era la primera noche en años que miraba la TV por satélite. Decidí que lo mejor sería cambiar de canal. Tenía que encontrar algo que propiciase un anticlímax, no sé, quizá el jeto de Lorena Bernal o el de Eduard Punset.

Acabé cayendo en VH1, el canal de la nostalgia musical. Fue una mala elección. Cogí a mitad un videoclip de Air, Playground Love, donde un par de chicles usados trazaban un periplo amoroso por el set de rodaje de la película ‘Las Vírgenes Suicidas’, pasando de la boca de Kirsten Dunst a la de Josh Hartnett para acabar reuniéndose felizmente gracias a la suela del zapato de una ayudante de producción.

En aquel instante la visión de un perro olisqueandole el trasero a otro habría conseguido que me hiciese pipí de la ternura. Pero no tuve tanta suerte. VH1 tenía en bandeja un plato especial. De la negrura surgió una secuencia a cámara lenta de unos ancianos corriendo por la calle, felices. Hacían travesuras, llamaban a timbres y después se escondían tras una esquina. Saltaban en los charcos y le daban patadas a las papeleras. Tres minutos bastaron para convertirme en el equivalente emocional de un huevo de codorniz. Al final, dos grupos de viejos-niños luchan con espadas de madera en un cementerio, en una batalla épica. Las palabras no bastan para describir el momento. Todas mis contramedidas habían caído ante la belleza devastadora de ‘Hoppipolla’, el último single de Sigur Rós.

Cuando acabó, mi cuerpo era una carcasa vacía que se desmoronaba, aunque mi mente no estaba allí. Acompañaba a un grupo de octogenarios enfundados en botas de agua que robaban peras en la frutería de un suburbio islandés. Había sido peor que un combo de 17 golpes ejecutado por la máquina en el nivel difícil del Mortal Kombat. No recuerdo cuanto tiempo pasó después; en algún momento de la noche volví en mí y apagué la tele.

Ya ven que, en Navidad, hasta los hombres de metal que no dependen de nada ni de nadie revelan sus sentimientos. Ahora soy, más que nunca, una víctima de la cultura mediática. Siéntanse libres de donar fondos para mi pronta recuperación. Bájense el videoclip de Hoppipolla (sin añadir ripios de patio de EGB que les conozco). Y sobre todo, no subestimen la capacidad de sugestión de ese cacharro maléfico que tienen frente al sofá.

George vs. Aldous

Diciembre 21, 2005 @ 3:59 pm

Como, por motivos de traslado del cuartel general, me veo privado de Internet la mayor parte del tiempo, aquí les dejo algo para que piensen.

Orwell temía a aquellos que prohibirían los libros.
Huxley se maliciaba que no habría razón para prohibir un libro porque no habría nadie que quisiera leer uno.

Orwell temía a aquellos que nos escamotearían la información, que nos privarían de ella.
Huxley temía que nos darían tanta que nos reducirían a la pasividad.

Orwell temía que la verdad se nos escondiera.
Huxley veía la verdad ahogada en un mar de irrelevancia.

Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva.
Huxley temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial.

- Neil Postman, Amusing Ourselves to Death
 

Atasco en Gran Vía

Diciembre 16, 2005 @ 12:59 pm


Nuevo sistema de zanjas de la Comunidad de Madrid

Autor: desconocido José Manuel Liébana. Me ha llegado por e-mail. Heheheh.

Robots Olvidados (I)

Diciembre 13, 2005 @ 3:13 am

Los robots no pasan de moda. Son como el rock, las islas desiertas, el color negro o Casablanca. Forman parte del subconsciente colectivo en su acepción más pura, representando la idea paradójica de animación sin ánima. A partir de ahí, ríos de tinta, pero el concepto abstracto tiene milenios. En la Ilíada, Hefesto, dios de la forja, se fabricó un búho mecánico y una pareja de doncellas de oro “que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla”. También conocemos el rollo que se traen los rabinos con los gólems desde tiempo inmemorial.

Seguiría desglosando el asunto con abundancia de polisílabos y enlaces a la Wikipedia si este fuese otro blog; por ejemplo ‘El Blog de los chupatintas de Isaac Asimov’, o ‘El Blog geek políticamente correcto y W3C-Compliant’. No es que mi base teórica sobre la Historia de los robots sea floja (que lo es), pero con ese material ya se han dormido muchas siestas y a mí lo que me interesa es otro tema. Concretamente el tema “las tres mejores formas de hacer mayonesa casera” “robots que molan porque yo lo digo, y si no son tontos como un cepillo se darán cuenta de que tengo razón”.

Me parece necesario escribir sobre el particular dado que es injusto que robots con poco o ningún carisma, o lo que es peor, un carisma normal se lleven toda la fama habiendo como hay entidades artificiales de mucho más peso. Y cuando digo peso me refiero a que la mejor manera de construir un robot es añadir placa tras placa de material blindado y armamento, hasta que donde no hay remaches haya un apéndice acabado en motosierra, y donde no, un sensor óptico que le guiña el ojo a las chavalas. Lo sé, lo sé. Habrán leído algunas tonterías sensacionalistas sobre ergonomía, optimización de espacios y redes neurales. Basura pseudocientífica! Deberían retirarle la subvención de una vez por todas a esos farsantes de la Carnegie Mellon.

Así pues, inauguro la categoría ‘La Carne Está Obsoleta’. En sucesivas entregas, iré presentándoles con abundancia de material gráfico e información técnica (y adjetivación barroca, evidentemente) a esos galanes de metal injustamente marginados del estrellato pop. Como ya es muy tarde y yo estoy muy cansado tras asistir a cierto evento social, les dejo que se preparen el ojete para la inserción inmisericorde de rugientes taladros de metal y esas cosas que vienen a buscar ustedes y últimamente no les doy.

Paciencia, amigos míos, paciencia y lubricante.